
Ciertas características del suelo dan información sobre la fertilidad del suelo. Dan información, si el suelo tiene problemas o si hacen falta remedios, para mejorar la fertilidad del suelo. Estas características van influidas de forma considerable por las condiciones naturales de la ubicación, así como del clima y de las rocas iniciales. Sin embargo, también el trabajo agrícola puede producir cambios. Todos los procesos en el suelo dependen fuertemente unos de otros. Si se cambia un parámetro, éste repercute en los demás. (Watzka, A. (s.a.): Die fünf Säulen der Bodenfruchtbarkeit. https://www.nutrinet.agrarpraxisforschung.de/naehrstoffmanagement/bodenfruchtbarkeit/fuenf-saeulen-der-bodenfruchtbarkeit (Las cinco columnas de la fertilidad del suelo)

El volumen de poros del suelo describe el área libre de la estructura del suelo y va influida por la estructura del suelo y del tipo de suelo. Se diferencia entre poro gruesos, medianos y finos.
Los poros gruesos (10 μm – 50 μm) son especialmente importantes para la filtración rápida del agua y el suministro de oxígeno del suelo. No pueden aguantar agua a largo plazo.
Los poros medianos (2 µm – 10 µm) son más importantes para el crecimiento de las plantas y decisivos para la capacidad utilizable del campo. Su diámetro es lo suficiente pequeño para mantener el agua a largo plazo en el suelo y suficientemente grandes para entregarla de nuevo a las plantas. La capacidad utilizable del campo describe así la cuota del agua en el suelo disponible para las plantas y se mejora por una cuota de humus creciente.
Los poros finos tienen un tamaño inferior a 2 µm. En los poros finos, la tensión de aspiración es demasiado alta para que las plantas pueden absorber el agua. También se denomina como agua muerta.

El humus se refiere a la parte inerte de la biosfera, que va diferenciado entre humus nutritivo y humus duradero. La diferencia principal de ambos está en la cuota de movimiento de las sustancias y el tiempo de permanencia en el suelo.
El humus nutritivo (materia esparcida de sustancias muertas, orgánicas) se transforma rápidamente y por ello queda poco tiempo en el suelo. Como ejemplo se pueden mencionar restos de cosecha, purín, estiércol o abono verde. Las sustancias son de fácil degradación y proporcionan la nutrición de los organismos en el suelo y de las plantas.
Al contrario, el humus duradero (sustancia húmica) se compone de sustancias fuertemente transformadas y es difícilmente degradable. (FiBL – Forschungsinstitut für biologischen Landbau (s.a.): https://www.bioaktuell.ch/pflanzenbau/pflanzenbau-allgemein/naehrstoffversorgung/stickstoffduengung/bodensubstanz-nachlieferung)
Sobre todo para la fertilidad del suelo, el contenido de humus con sus diferentes funciones como por ejemplo la acumulación de nutrientes, la creación de estructura del suelo y de la función de acumular agua, tiene un rol importante.

Hasta donde las raíces de las plantas puedan penetrar el suelo depende de la profundidad y de la estructura. Si los suelos fueron compactados de forma física, las raíces no alcanzan el área debajo de la compactación. Esto puede limitar fuertemente la disponibilidad de nutrientes. Además, también valores pH inadecuados o restos orgánicos mal mezclados pueden limitar el desarrollo de raíces y el enraizamiento. Sobre todo, grandes cantidades de sustancias orgánicas que no se descompusieron suficientemente por falta de oxígeno, pueden dar problemas.

La capacidad de intercambio de cationes (CIC) describe la suma de cationes intercambiables, que depende en gran medida del valor pH. Indica cuántos nutrientes puede almacenar el suelo. Esto ayuda en la comparación de los suelos y da información sobre la fertilidad y los nutrientes disponibles para las plantas.
Cuantas más posibilidades de unión entre la carga negativa arcilla-humus con elementos de carga positiva como calcio, magnesio, potasio, sodio o compuestos disponibles como amonios, mayor será la CIC. Como en suelos arcillosos hay más complejos de arcilla-humus, éstos son más ricos en nutrientes comparado con suelos arenosos.
Los nutrientes en el suelo siempre están en movimiento. Al descomponerse, o si son absorbidos por las plantas, sin que tengan una reposición posterior, serán reemplazados por iones de hidrógeno (H+) para mantener el equilibrio de carga. Así aumenta la acidificación, y la relación de nutrientes en el suelo cambia.
Para la fertilidad es decisivo tanto la cantidad, como la relación de iones existentes en el suelo.

El valor pH refleja el carácter ácido o alcalino del suelo mediante la concentración de iones H+. Las plantas crecen mejor en áreas ligeramente ácidas de pH. El valor pH tiene, como se dijo anteriormente, influencia en la CIC. Esto significa entre otros, que, según el valor pH, las diferentes sustancias se disuelven y están disponibles para las plantas. Estas áreas de valores pH se denominan como área de tolerancia.
En la práctica significa que se puede liberar aluminio cuando el valor pH baja demasiado. Para alcanzar el área óptimo del valor pH para el suelo (5,5 – 6,5), se pueden usar soluciones con calcio. El calcio juega un rol especial para la fertilidad del suelo. Puede amortiguar el valor pH y aporta unas uniones estables entre minerales de arcilla y sustancias orgánicas del suelo. Aporta la elasticidad al suelo y aporta un desmenuzado estable.