Obtener fertilidad del suelo

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Avivar el suelo

Cada año perdemos en Europa 2,46 toneladas de suelo por hectárea por erosión. A nivel mundial se estima una pérdida de 224 mil millones de toneladas. Sobre todo los terrenos baldíos están en peligro. El suelo es más vulnerable a la desecación y eliminación por viento y lluvia cuando no tiene vegetación. A causa de la hidrofobia, los suelos secos no pueden absorber el agua con lluvias torrenciales. Un terreno que se trabaja de forma habitual permite mantener más humedad en el suelo. Las hojas reducen la evaporación y el rocío devuelve agua a la tierra. Así se mantienen los suelos receptivos.

Otro efecto positivo de sistemas perennes es el fomento de la vida terrestre y con ello la creación de agregados de suelo estables. Para evitar compactaciones o volver a reblandecer, ciertas medidas pueden ser una solución. Algunos tipos de planta, como el haba, el girasol y rábano meliorativo, logran romper las compactaciones gracias al fuerte crecimiento de raíces y así mejorar el suelo. (Bio Austria, Bioland. Bio Suisse, Demeter, Naturland, IBLA, FiBL (2013): Grundlagen zur Bodenfruchtbarkeit – Die Beziehung zum Boden gestalten (Bases para la fertilidad del suelo - estructurar la correlación con el sulo) 2ª edición)

Al mantener los tiempos de baldío muy cortos, se dan muchas ventajas para el cultivo:

  • Reducción de evaporación improductiva de agua (evapotranspiración)

  • Protección contra sobrecalentamiento del suelo

  • Fomento de microorganismos de suelo

  • Mejora del rendimiento de filtración

  • Creación de desmenuzado estable

  • Alimentación para lombrices

Lombrices como indicador para suelos fértiles

La población de lombrices en el suelo pueden transformar hasta 6 toneladas de masa orgánica por hectárea y año. Para que tengan suficiente alimentación, es ventajoso mantener una cobertura de plantas todo el año. Son especialmente positivas las mezclas de cultivos de cobertura variadas, donde también hay tipos de enraizamiento profundo. Con ellos se rompen compactaciones y el espacio vital de las lombrices se amplía. (Bio Austria, Bioland. Bio Suisse, Demeter, Naturland, IBLA, FiBL (2013): Grundlagen zur Bodenfruchtbarkeit – Die Beziehung zum Boden gestalten (Bases para la fertilidad del suelo - estructurar la correlación con el sulo) 2ª edición)

Como las lombrices son muy sensibles, sobre todo en invierno y verano se refugian en capas más profundas, para protegerse del calor o del frío. Esta característica se puede aprovechar para labrar el suelo cuidando las lombrices.

Los aperos giratorios y rotativos se debería usar solamente cuando es necesario y evitarlos sobre todo en la fase activa de las lombrices, en primavera y otoño. Un arado llano con el arado On-Land es útil.

Hay que evitar compactaciones en capas más profundas, porque las lombrices los pueden romper muy lentamente. Incluso después de 70 años pueden ser visibles capas compactadas en perfiles de suelos.

Lo mejor para la lombriz es un laboreo mínimo cuidando el suelo. También es importante una mecanización ligera y cuidadosa con el suelo, que ejercen menor presión en el suelo y minimizan compactaciones. Además se deberían hacer trabajos de laboreo, si es posible, solamente con el suelo bien seco y firme.

Mejor suelo gracias al cultivo de cobertura

La implantación de cultivos de cobertura o siembras inferiores pueden ayudar a cubrir el suelo a largo plazo y fomentar la vida del suelo.

Los cultivos de cobertura acortan o evitan tiempos de baldío y tienen, según la composición, unas características positivas. El enraizamiento fomenta la formación de grumos en el suelo y las exudaciones de raíces sirven de alimentación de la vida del suelo. El material orgánico muerto favorece a la alimentación de lombrices y la creación de humus. Si se integran leguminosas en la mezcla, se puede almacenar nitrógeno en el suelo. Sobre todo en cultivos de cosecha temprana ayuda una siembra rápida de cultivos de cobertura para mantener la temperatura del suelo baja durante los meses de verano y reducir la desecación.

Las siembras inferiores actúan parecido. Aquí, gracias al rápido desarrollo de la siembra inferior, se puede franquear el tiempo hasta la conexión de la hilera y evitar erosión. Además, las siembras inferiores en la colza pueden actuar como plantas de cebo y así reducir, por ejemplo, daños de pulguilla de tierra.


Exigencias de las plantas al suelo

Para que todas las plantas se desarrollen de forma uniforme, todas necesitan las mismas condiciones de inicio. Aquí es sobre todo importante la profundidad de depósito del grano. Los granos individuales no deberían estar demasiado profundo ni poco profundo.

Para el crecimiento de las plantas hay tres factores decisivos: Temperatura, humedad y oxígeno. Estos parámetros van influidos de forma decisiva por la forma del suelo, la ubicación y el tiempo.

En la agricultura es muy difícil influir en estos tres parámetros. Uno de los factores más importante es el volumen del poro. Una estructura de suelo suelto y desmenuzado con muchos poros medianos puede absorber mejor el agua y garantiza el intercambio del aire. Se calienta de forma uniforme y rápida y crea así óptimas condiciones de germinación. Un ambiente libre de enfermedades también es importante, esto se consigue mediante un cambio variopinto de plantas, suficientes descansos de cultivo y una rápida cuota de movimiento de sustancia orgánica.

Preparar un semillero para la siembra

El semillero debería ofrecer desde el inicio unas condiciones idóneas para una germinación rápida y un desarrollo uniforme a las semillas. Las características más importantes son la absorción de precipitaciones mediante una buena estabilidad de estructura para proteger de encenagamiento. Al mismo tiempo debe proteger el agua de evaporación y alimentar la planta con suficiente agua capilar.

Un óptimo semillero puede ser: desmenuzado más grueso en la superficie, que protege de evapotranspiración e incrustación, así cómo frenar el viento y la lluvia. Esto se rejuvenece en partículas cada vez más finas, que alimentan a la semilla mediante la elevación capilar con agua y nutrientes. Un buen cierre del suelo también es importante con una suficiente compactación, para garantizar la alimentación lo más rápido posible con agua del suelo.

Alimentación de plantas

La suma de todos los medios necesarios para la planta proviene de una parte de la reserva del suelo. Sobre todo de cara a los nutrientes nitrógeno, fósforo y potasio, la reserva del suelo puede tener un efecto limitador. Por ello hacen falta añadir estas sustancias mediante abono. Otro aspecto es que estas sustancias en el suelo no se consiguen de las rocas de forma infinita. Nutrientes como el nitrógeno se pueden corroer o desplazar en capas más profundas y así no están disponibles para las plantas. El fósforo, por otro lado, es una sustancia inmóvil en el suelo. Se libera por la descomposición mineral y debe estar disponible para las plantas y sus raíces.

Por el laboreo durante décadas, los nutrientes del suelo menguan siempre más. Por ello es importante hacer unas analíticas del suelo regulares, para tener una idea sobre el grado de alimentación en el suelo y aplicar medidas correctas.

Un suceso de frutos variado o cultivos de mezcla así como el añadido de medios de abono o microgranulados durante la siembra mejoran la rentabilidad y la fertilidad del suelo.

Sucesión de frutos

La configuración de sucesión de frutos ocupa una parte importante en la salud del suelo y de la fertilidad. En principio se debería cambiar entre cultivos que incrementan el humus y los que lo consumen, así como mantener una alternancia entre verano e invierno, respecto de frutos de hoja y de tallo. Además de estos factores, también se debería tener en cuenta el efecto del fruto previo o la gestión de enfermedad al elegir el fruto de sucesión. Muchos patógenos de daño tienen un ciclo de vida parecido y se puede aumentar por una simplista sucesión de plantas.

Además hay que fijarse en las pausas de cultivo entre los cultivos individuales o de sus ascendencias. Un rol decisivo tienen los cultivos de cobertura, que pueden tener un efecto de convalecencia gracias a una mezcla justa. Por el otro lado, también pueden causar problemas, como por ejemplo crucíferas como cultivo en la sucesión de frutos y como ingrediente de cultivos de cobertura. Una sucesión de planta variada ofrece mucho potencial para mantener el suelo sano y optimizar las cosechas.