
El cultivo conservador reside completamente en el laboreo de volteo, por lo tanto el arado. El laboreo del suelo conservador surgió en los EEUU y Canadá para prevenir la erosión del suelo. Se intenta mantener paja y restos de cosecha en la medida de lo posible en la superficie del suelo. Así, el suelo superior solamente va mullido y no volteado.
La diferenciación aquí se hace según la profundidad de laboreo y de la cuota de la superficie labrada. En los años 1970 se desarrolló el concepto de laboreo por tiras (Strip-Till), aquí solamente se labra el área del surco de siembra y se combinan así las ventajas de la siembra directa y del laboreo conservador del suelo.
Esencial para el laboreo conservador del suelo son los cultivadores y las gradas rápidas. La reducida demanda de potencia comparado con el arado permite mayores velocidades y rendimientos de superficie.
El laboreo conservador aporta el mezclado de los restos de cosecha y la ingesta de aire adicional. Con ello se mejoran las condiciones de descomposición al estimular los microorganismos. Además la capa de mantillo protege de erosión al suavizar la potencia de las gotas de lluvia. Como el área más profunda no va labrada, se mantiene la estructura natural. Con una vida del suelo activa, el rendimiento de infiltración es considerablemente mayor.
Los cultivadores o las gradas rápidas permiten traspasar la capa arable superior e inferior, sin dejar compactaciones en el horizonte de laboreo, lo que molesta menos la vida del suelo.