
El suelo es la capa más suelta de la corteza terrestre, donde se mezclan e influyen mutuamente el aire del suelo, la hidrosfera y la biosfera. Por la influencia de factores como el clima, relieve, agua, vegetación, animales y humanos se origina el suelo donde antes había rocas. Mediante procesos que forman el suelo, desde hace millones de años, se han diferenciados las diferentes capas y estados de desarrollo. En 1.000 años se crean aproximadamente 10 cm de suelo. (Herrmann, L. (2018): Bodenkunde Xpress. (Ciencia del suelo Xpress) Stuttgart)

Debajo de cada suelo se puede ver la composición de los tamaños de granos individuales. Se diferencia en el suelo entre tres tamaños de grano, arcilla (< 0,002 mm), limo (0,002 mm – 0,063 mm) y arena (0,062 mm – 2 mm). La determinación del tipo de suelo es, con un poco de práctica, posible en el campo mismo mediante una prueba con el dedo. En Austria se diferencia la clase de pesadez del suelo según el contenido de arcilla en el suelo (ligero < 15 %, medio 15 – 25 %, pesado > 25 %). (Schwarz, S., Aust, G., Englisch, M., Herzberger, E., Kessler, D. & R. Reiter (2022, in review): Bodenart und Bodenschwere – Hintergrundinformationen (Tipos y pesadez de suelos - información contextual) Mitteilungen der ÖBG, Heft 86 (Comunicados de ÖBG, revista 86) Viena)
El tipo de suelo describe el característico orden de horizonte y grado de descomposición del suelo. Poseen diferentes características que se deben tener en cuenta en el cultivo de plantas y protección de plantas. Ejemplos para tipos de suelo son tierra marrón, rendzina, gley (limo), pseudogley o tierra negra.

El suelo se puede dividir en cuatro fases. La parte mineral, el aire del suelo, el agua del suelo y la sustancia orgánica. Por su composición se puede desarrollar como un organismo, puede crecer y prosperar pero también degradar por erosión y acidificación. (Ecklmayr J. (2021): Meinen Boden selbst begreifen (Comprender mi suelo mismo) Unser Boden – unsere Lebens- und Bewirtschaftungsgrundlage (Nuestro suelo - nuestra base de vida y de explotación) Vortragsunterlagen Boden.Wasser.Schutz.Beratung (Documentos de conferencia suelo. Agua, Protección. Asesoramiento) Linz)
La litosfera constituye un 45 % del volumen total del suelo y describe la proporción mineral. Se forma por la descomposición de roca inicial, por lo cual existen diferentes minerales y elementos. (Hellberg-Rode, G. (s.a.): https://www.hypersoil.uni-muenster.de/0/05.htm)
Cuánto más pequeño el tamaño del grano, mejor se pueden mezclar agua y nutrientes. La arena beneficia el intercambio de gas, mientras que la arcilla mezcla muy bien nutrientes y agua.
La sustancia sólida orgánica del suelo se compone de componentes vitalizados e inertes. Solamente representan el 7 % del suelo. La parte vitalizada forma el edafón, que se compone de una parta por la fauna del suelo (seres vivos) y de otra parte por la flora (plantas, bacterias, hongos, algas, y mucho más). (Hellberg-Rode, G. (s.a.): https://www.hypersoil.uni-muenster.de/0/05.htm)
La vida del suelo es esencial para la salud y fertilidad de nuestros suelos. Ayuda a descomponer la masa orgánica y devolver los nutrientes.
La parta inerte de la biósfera se denomina humus, que se diferencia entre humus nutritivo y permanente. La diferencia principal de ambos está en la cuota de movimiento de las sustancias y el tiempo de permanencia en el suelo.
Aproximadamente el 25 % de aire en el suelo se denomina como atmósfera. El contenido depende entre otros, del tipo de suelo y el volumen de los poros. El aire del suelo es esencial para muchos procesos que tienen lugar en el suelo y para las criaturas del suelo, que solamente pueden vivir de forma parcialmente limitada bajo condiciones anaerobias sin oxígeno. Como consecuencia, una gran parte de poros gruesos y una gran parte del aire del suelo son responsables para la rápida absorción del agua.
La hidrosfera describe el agua del suelo, que constituye aproximadamente el 23 % del volumen total y procede principalmente de la lluvia. Según el tipo del suelo y el volumen de poros, el agua queda en el suelo, escurre o sube. Para ello, la adherencia a las partículas del suelo y el recorrido capilar son los mecanismos de regulación más importantes. (Hellberg-Rode, G. (s.a.): https://www.hypersoil.uni-muenster.de/0/05.htm)

Sacar lo mejor del suelo exige saber su composición. Con la prueba de pala se puede calificar de forma simple y rápida la humedad del suelo, el olor, el color y la estructura. Muestra así la calidad sobre la transitabilidad, la economía hídrica y del aire, de la estabilidad de estructura, el volumen de poros y compactaciones. Aparte de la prueba de pala se puede recurrir a la prueba del dedo para determinar el tipo de suelo. Mediante el peachímetro se puede sacar una prueba de aproximadamente 15 cm de profundidad del bloque de la pala para determinar el valor pH. Además, con la prueba del ácido clorhídrico se puede controlar si en el suelo hay cal libre.